Con
los tratados de San Ildefonso en 1777 y del Pardo en 1778,
los portugueses asentados en Fernando Poo cedieron a los españoles
una zona de influencia de 800.000 km2 en África, a
cambio de la colonia de Sacramento en el Río de la
Plata y la Isla de Catalina frente a las costas brasileñas
(ocupadas por los españoles). La zona se extendía
desde el Delta del Níger hasta la desembocadura del
Ogooué (Gabón) y comprendía las islas
de Fernando Poo y Annobón.
Sus diferentes tentativas de colonización de estas
tierras habiendo fracasado, España se desinteresó
por sus colonias africanas dejando la puerta abierta a la
colonización por parte de otras potencias como Gran
Bretaña.
En 1821, el capitán británico Nelly abordó
la isla de Fernando Poo que pertenecía a España
desde finales del siglo XVIII. La encontró abandonada
y fundó los establecimientos de Melville Bay (Riaba)
y San Carlos (Luba).
Algunos años más tarde, otro capitán
británico, Fitz William Owen decidió colonizar
la isla y establecer en el norte de la misma (en el emplazamiento
de la actual capital) una base para los barcos ingleses que
perseguían a los traficantes europeos de esclavos.
Es así como, el 25 de diciembre de 1827, funda Port
Clarence. Además de la caza de los negreros,
los británicos se asignaron la tarea de evangelizar
a los africanos y en 1841, la Baptist Missionary Society,
con base en Londres, se estableció en la isla.
Hasta 1858, los diferentes gobernadores de la isla instalados
en Port Clarence fueron británicos. El más conocido
fue John Beecroft, que ocupó este cargo de 1833 hasta
su muerte en 1854. Su poder rebasaba ampliamente los límites
de la isla y fue apoderado por Inglaterra para extenderlo
a todos los territorios del Golfo de Guinea bajo influencia
británica. Reguló los intercambios de la región,
organizó tribunales mercantiles consulares, instauró
en la isla derechos de aduana y promovió el fomento
de factorías en Port Clarence.
Cuando el comandante español Lerena y Barry llegó
a Fernando Poo en 1843 para poner de nuevo bajo la tutela
española todos los territorios africanos – tal
y como lo estipulaba el antiguo tratado del Pardo de 1777-,
encontró la actividad de Beecroft tan benéfica
que la ratificó en su cargo de gobernador. Su sucesor
Manterol haría lo mismo.
Sin embargo, cuando el capitán de fragata español,
Carlos Chacón, desembarcó en Port Clarence en
1858 (cuatro años después de la muerte de Beecroft),
intentó hacer desaparecer la huella de Gran Bretaña
para sustituirla por la de España. Empezó por
cambiarle el nombre a Port Clarence que pasó a llamarse
Santa Isabel, en
homenaje a su soberana Isabel II. Posteriormente, impuso el
catolicismo como religión oficial y exigió la
salida de los misioneros protestantes.
Con la proclamación de la Autonomía de las
entonces provincias españolas en el Golfo de Guinea,
el 21 de junio de 1960 es nombrado primer alcalde de la ciudad
Don Wilwardo Jones Níger.
Una vez conseguida la Independencia Nacional el 12 de Octubre
de 1968, por un Decreto de la Presidencia del Gobierno se
cambia, en 1973, el nombre de la ciudad de Santa Isabel que
pasa a denominarse Malabo,
en memoria del Rey autóctono que gobernaba esta zona
norteña de la isla.
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